Juan David Pinzón López

Administración de Empresas
Bogotá, Cundinamarca

Los postes de luz del barrio Santa Rita en Bogotá todavía tienen pegamento y rastros de papel blanco en el que se alcanzan a ver unas letras, quizá se lea la palabra Física, Matemáticas o Química. Meses atrás, estos postes fueron forrados por Juan David, quien con bicicleta en pies, y papel y pegante en manos le anunció a su barrio que había decidido ser profesor. No lo hizo por convicción, sino por necesidad, por ganas de seguir estudiando.

A la semana la gente lo empezó a llamar, estudiantes de noveno, décimo, once e incluso de los primeros semestres de la universidad le pagaban 15 mil pesos la hora de clase, llegó hasta a hacer descuentos por número de estudiantes. A la docencia la acompañó la venta de galletas y lasañas que hacía su mamá y la distribución de lechonas con su papá. Así, Juan David se costeó sus primeros semestres en la universidad.

“Hablamos con la vecina para que nos dejara ponerlo… mi mamá hace las sopas en la casa, sale con su termo, la mesa y monta el puesto de venta en la calle”, el rebusque en su familia no es cosa sólo de él.

Además de ser emprendedor Juan David es excelente estudiante, dice que ocupó 24 veces el primer lugar del salón, durante cuatro bimestres en seis años. Satisfecho cuenta la historia porque sabe que retó a su futuro anunciado: el día 18 de octubre de 1996, en un parto retrasado nació un niño morado, la falta de oxígeno por un período de tiempo prolongado hizo que el médico pronosticara en el menor un posible retraso mental. Pero, “una cosa es lo que diga el humano y otra cosa es lo que la vida le tiene a uno”.

Más tarde ese niño repitió transición porque no tenía buenas bases de lectura y escritura, luego estudió en una escuela normal, pero irónicamente no se identificó con el componente pedagógico y terminó bachillerato en un colegio cristiano. Hoy en día cursa tercer semestre de Administración de Empresas, quiere conseguir experiencia laboral en esta área y ser docente, tiene como premisa que “más que un número, detrás de un número existe un ser humano”.

Beneficiarios

Manuela Barrios López

Mariana Flórez Franco

Juan David Pinzón López

Karen Andrea Vásquez Puerta

Eliana Maritza Gómez Rodríguez

Christian Andrés Cárdenas Carrillo

Alejandra Milena Duque Duque

Wilmer Tibambre Heredia

Carolina Foronda Cataño

Kimberly Dayanna Robayo Arévalo

Vanessa Zuluaica

Gina Paola Triviño Sarria

Juan Felipe Marín Suárez

Patricia Naranjo Cañas

Natalia Andrea Suárez Salazar

Ximena Amariles González

Sergio Alejandro Toro Cifuentes